Los hombres de la casa

Todo comenzó una tarde en la que estábamos en casa tranquilamente. Mi madre se levantó y tiró para el cuarto. Segundos más tarde, al grito de “¡¡¡huy, eso qué es!!!?” mi hermano y yo respondimos instantáneamente cuales hombres de la casa. Sábíamos que no era importante por el tono con que lo había dicho.
Nos encontramos a mi madre en la puerta del dormitorio mirando fijamente a la cortina. Lógicamente lo último que piensas es que a tu madre se le ha ido la cabeza con la decoración así que buscas por todos sitios algo que se salga de lo normal.
De pronto apareció lo que a primera vista parecía un ala de un murciélago detrás de la cortina, que se habría metido por la ventana. Echar un paso ‘pa tras’ y poner cara de acojonao nos hizo perder algunos puntos como hombres de la casa.
Como mirándolo no se iba a ir, empezamos a pensar en nuevas estrategias, y nada mejor que un físico y un perito para iderlas, así que el siguiente paso fue coger el escobón y pegarle un par de jardarazos a ver si espabilaba y se iba por la ventana pero nos dimos cuenta de que lo que pasaba es que estaba atrapado en la cortina sin poder salir. Al darle con el palo, empezó a chillar y a moverse, lo que propicío otro par de palos más, pero nada. Además de atrapado, calentito.
Como no funcionaba, nos decidimos por la única altenativa posible, cogerlo con un trapo y sacarlo a la ventana. Era aquí donde debíamos demostrar nuestra hombría sin titubear.
Mi madre, que lo único que decía era “a ver dónde están los hombres”, nos metía presión pero....primero mi hermano..., luego yo..., pero nada de nada. Lo mas cerca que estuvimos fue pegar un paso ‘pa lante’ y tirarle el trapo. Conmigo por lo menos, el bicho tocó trapo. Así que viendo lo visto sólo nos quedaba agachar la cabeza y asumir la derrota. Mientras extendía el brazo para alargarle el trapo a mi madre, mi hermano pronunció unas palabras que dejó a mi madre sin capacidad de reacción y que estoy segurísimo que quedará para los anales de la Historia:
“...mamá..., somos unas mariconas,...lo siento.”
Así es amigos, nunca una frase fue tan tajante, concisa, explicita,... y maricona. Asumimos la derrota como hombres de honor, viendo como mi madre se desacía del bicho medio muerto por los palos, que eso sí que lo supimos hacer.
Así es amigos, nunca una frase fue tan tajante, concisa, explicita,... y maricona. Asumimos la derrota como hombres de honor, viendo como mi madre se desacía del bicho medio muerto por los palos, que eso sí que lo supimos hacer.
Por cierto, no era un muerciélago, era una golondrina. En nuestra defensa debo de decir que la habitación estaba un poco oscura.
Quiero terminar y termino con una cita que espero que tengais en cuenta: Todo Aquiles tiene su talón, todo Superman su kriptonita (vidadeestechico, poeta. 2007).
(Dedicado a los fabricantes de costillas y cepos.)

