vida de este chico

Friday, October 26, 2007

Le llamaban Jimy “El Tizonero”


La historia del cani más conocido en el barrio de Miraflores entre otros. La vida de Jimy García.

Renegrío y comío de mierda. Intentar definirlo mejor sería una perdida de tiempo, de ahí su apodo. El terror de barrio por donde quiera que fuera. Cruzarte con él era como el que pasa por el peaje de la autovía: de soltar la manteca no te libra nadie. Inexplicablemente luego te preguntaba si querías jugar un partidito de fútbol.

Desgraciadamente su primo era de nuestra pandilla así que aunque no servía para que Jimy mostrase algo de clemencia, lo que sí servía era para el morcillón de nuestro amigo le dijese donde habíamos quedado para jugar, ya que al fin y al cabo Jimy era su primo.

El juego preferido de Jimy era “la banca” y casualmente nosotros nunca ganábamos. Jugamos un par de veces hasta que nuestro amigo comenzó a ser persona “non grata” en la pandilla.

Lo peor de todo es que Jimy García era del barrio y allí él era el rey. Los años de internado le sirvieron de poco. Jimy se dedicaba a la recolección del diezmo y sus derivados así que ir al colegio…iba a ir el hijo de Perry. Mientras nosotros aprendíamos el predicado nominal él “predicaba la nómina” diariamente. En 5º de EGB se metió en clase de pretegnología burlando la seguridad del colegio (un cura de 60 años ciego). Mientras todos hacíamos maquetas Jimy se dedicó a recopilar material de trabajo para sus labores callejeras diarias, así que se guardó un par de seguetas y unos punzones para los trabajitos más laboriosos. Era cuestión de tiempo que el profesor le invitase a salir de allí no sin antes acojonarse por la posible reacción de Jimy. Afortunadamente no quiso problemas y se marchó con su “compra”.

Trabajito tras trabajito, fue pasando el tiempo y cada vez se le veía menos por el barrio. Comenzaron a correr los rumores sobre su negocios totalmente limpios…… por el Vacie y las tres mil viviendas. Cuando Jimy entró en el negocio, los camellos del barrio pasaron a construir un centro de desintoxicación. Algunos de ellos hoy en día son presidentes de algunas de las ONGs más importantes.

Los rumores sobre Jimy eran cada vez menores y para los chavales del barrio fue reinando la tranquilidad aunque muy de vez en cuando saltaba alguna noticia sobre el tapete, como la que decía que dejó embarazada a una gitana a los 16 años y se fueron a Málaga a ampliar su negocio con su suegro. El calabozo se convirtió en su 1º hogar y pasaba tanto tiempo allí que le dieron las llaves y los planos, hizo obras y lo convirtió en un loft donde llegó a vivir la friolera de 29 añazos, a los que murió por sobredosis de pan bimbo, según dicen sus nietos. Después de su muerte, la mitad de los guardias de seguridad de la prisión se fueron al paro.

Nunca más supimos de él. De vez en cuando en el barrio lo recordamos con una sensación de alivio aunque se comenta que si dices tres veces su nombre frente al espejo se te aparece por atrás y te pide un cigarro mientras te desaparece la calderilla. Nunca podremos saber los diferentes caminos que tomaron sus sucesores. Sean cuales sean, esperemos que lejos de aquí.

Pues sí amigos, esto es lo que conocimos de la vida de Jimy García, personaje de la vida de este chico.

Un saludo y gracias a todos. Hasta la próxima.

(Para la seguridad del autor, el nombre “Jimy García”, así como la foto en la que sale pidiendo dinero, no corresponde al personaje en la realidad)

SIQUI-TRAQUE


Como sobrevivir a una noche veraniega al comerte una pizza familiar.


Sí amigos, es posible. Pizza familiar entre pecho y espalda. En numerosas ocasiones me he sobrealimentado con este exquisito manjar complicado de ingerir, difícil de digerir aunque de fácil defecación. Como si del cuerpo de una pitón se tratase, mi estómago triplica su volumen, sin embargo todo tiene un límite y el de mi cuerpo llego en una calurosa noche veraniega.

Me ahorraré narraros con pelos y señales como fue la ingestión de aquella masa grasienta y pesada y nos adelantaremos un poco más. También es mi deseo daros algún que otro consejo por si hay alguien que quiera seguir mis pasos.

Desde antes de terminar el banquete, los sudores fríos comienzan a brotar. Vete acostumbrando, no te dejarán durante toda la noche. No te preocupes si notas que te baja la tensión, es normal, después de lo que te has metido es una medida de tu cuerpo ante una posible hibernación. También es conveniente visualizar mentalmente el camino mas rápido desde tu casa hasta el cardiólogo no vaya a ser que tengas “película”. Enhorabuena: te acabas de convertir en una bomba de relojería. Ahórrate los movimientos innecesarios y menos los bruscos. El desenlace puede ser catastrófico.

Cuando llego a casa,…el nescafé capuchino se lo va a tomar Perry. Si tienes sal de fruta siempre es de agradecer. NUNCA debes acostarte inmediatamente. Mientras la digestión comienza su curso lentamente vas haciendo los preparativos; la noche va a ser muy larga. Coges tu radio y la botella de 2 litros de agua que a priori alguien puede pensar que es demasiado. Háganme caso, luego no querrán levantarse a media noche a reponer la botella. Hinchado, también debido a los 7 birrotes que te metiste antes de la pizza, te sientes lento, gordo, sudoroso y sin poder moverte así que no te explicas como king África además lleva el traje ese de 20 kilos bordado de flores. Antes de sobarla… última meadilla y tu ‘Padre Nuestro’. Es conveniente rezar algo después de lo que ha podido ser “tu última cena”. La “Extrema Unción” está de más después del medio litro de aceite que llevaba la masa de la pizza. Mirada al cielo y allá vamos. Comienza el verdadero calvario.



El Calvario Horizontal

Una vez adoptada la horizontal no te coloques ni boca arriba ni boca abajo, aún te queda una larga vida.
Te sientes totalmente inestable, consciente de que en cualquier momento tus esfínteres pueden decir “basta”. No eructes, puede ser una vía de escape de emergencia nada agradable.

Comienza la hora crítica. La masa de la pizza se está pujando y te está pidiendo caldo. Hasta ese momento nunca pensé que podría meterme un litro de agua del tirón. Te sientes aliviado momentáneamente pero lo único que consigues es pujar la masa de la pizza y notar que el ombligo se te sale para fuera. Empiezas a beber y beber y dar vueltas buscando una solución que no llegará hasta mañana después del cafelito cuando el Rey coja su trono y “suelte el muñeco”.

Llegado este momento empiezas a preguntarte por qué comerte las 8 porciones de pizza cuando a la segunda ya estabas resoplando. Debido al estado extremo en el que se encuentra tu organismo, tu mente empieza a delirar. Una vez soñé que era un mollete relleno de panceta y rebozado mientras me apaleaban el lomo un par de peperonnis. Pesadilla tras pesadilla la noche va pasando.

Al día siguiente poco a poco se recupera la normalidad aunque los últimos resquicios del día anterior hacen mella a si que no te extrañes pasarte el día “pintando el water a pistola.”

Es así como se superó uno de los momentos más críticos de la vida de este chico. Como se suele decir, la experiencia es un grado. Espero haberos mostrado algo de luz y esperanza para los mayores pizzeros. Gracias a todos amigos.


Moraleja: antes de comerte una familiar entera…..llámame que hay 2x1 en local!!!.

Tuesday, June 12, 2007

'Jerezano', el corcel indomable.




Capítulo 1: En busca del burrero perdido.


Finca de Almerana, día de los Santos hace ya algunos años. Bajo la sombra de una encina reposamos disfrutando del paisaje ajenos a lo que el destino nos tenía predestinado. El dia está siendo satisfactorio a base de risas, solito, birras, y una gran gama de pepitos de lomos (que no falten). Sobre las 6 de la tarde considero saciada mi sed de pienso. Cualquier otro año sería el momento de echarse unos cubatitas y sentarse pero ese año, por alguna fuerza invisible, conectamos en una única idea universal: alquilar un burro. Es así como comenzamos los preparativos para la aventura. Cuatro de nosotros cargamos nuestros cubatitas de litro y medio y unos pepitos con cuarto y mitad de panceta; teniendo suministros, la búsqueda será mas amena. Gafitas de sol y ‘a juí’.

En busca del especimen perfecto el paseo es agradable: esos canis en moto haciendo el caballito a tu vera, esas niñitas echando la pota...., en fin amigos, de esos días que te alegras de estar vivo. Poco a poco nos alejamos de la Almenara profunda para adentrarnos en la Almenara del mundo del dominó y progenitores varios, en busca del ansiado burrero.

Al fin encontramos premio, solo era cuestión de tiempo. La comunicación con el burrero se antojaba complicada pues no teníamos ni puñetera idea de castellano antiguo de la época precolombina, así que nos limitamos a señalar uno de los dos burros, a simple vista, el que parecía mas sano. Nos extranó un poco que el hombre dudase en la elección del animal, ya que el otro estaba cojo con síntomas graves de Auswich. Del Burrero solo pudimos entender un par de palabras: “media hora” y “Jerezano”. Al principio dudamos si “Jerezano” era el nombre del burro o el suyo. El trueque fuctificó y continuamos nuestra andanza con un medio de transporte que aparentemente parecía fiable.




Capítulo 2: El indómito espíritu de Jerezano.


Al principio todo era felicidad y alegría. Mientras nos desplazábamos de un sitio para otro Jerezano respondía satisfactoriamente a nuestras peticiones. Mientras nos turnábamos para montarnos de 2 en 2 algo empezó a torcerse. Me tocaba bajarme y noté cierta intranquilidad en el animal pero no le di mas importancia. El siguiente, mi primo Antonio, se subió con algo mas de dificultad que al principio, ya que Jerezano, cada vez mas inquieto, se tambaleaba mientras intentábamos montarle, resistiéndose. La situación en principio no debería haber pasado a mayores pero cometimos un terrible error. La situación acaparaba toda nuestra atención sin darnos cuenta del escenario donde el pequeño rodeo estaba teniendo lugar, y es que no había ni tres metros cuadrados de campo donde no hubiera una candela con sardinas, una paella, unas cuantas candelas, mesas repletas de tapas, vasos, pepitos….y cuando intentamos controlar la situación era demasiado tarde; Jerezano había sacado toda su furia y en el peor de los escenarios: “la batalla de Almenara” había comenzado.
Por todos es sabido que en el campo el plato fuerte viene sobre las 6 de la tarde, la paella. No se que es lo que les pasaría por la cabeza al paellero cuando vió a Jerezano arramplar con la candela y meter las pezuñas en el peró con mi primo Antonio gritando: ¡Jerazáaaaanooooo, wooo, woooo, Jerezáaaaaano!. Nosotros (Ricardo, Moi y yo) lo único que podíamos hacer es intentar apaciguar su indómito espíritu pero lo único que conseguíamos era seguir la estela de destrucción que dejaba y ponerlo mas nervioso y que mi primo Antonio se cagara en nuestra madre al ver que había perdido todo control sobre el animal estando en su lomo, como un mono en lo alto de un perro, todo ello mientras los lugareños alzában las manos gritándonos que qué coño estábamos haciendo. Primero la paella a tomar por culo, luego un par de mesas y unas cuantas sillas y a comer en otro sitio señores…, pero lo que mas temía era la paliza que nos podríamos llevar de alli. Yo no sabía si salir por patas o echarle un escudo y una lanza a mi primo para que saliese de alli con vida cuando Jerezano parase. El premio gordo vino cuando Jerezano echó a correr hacia una pequeña carpa que unos tipos habían montado cual caseta de feria.


- ¡soo, Jerezáano, tranquilo, soooooo!
- ¡wooooo, JEREZÁAAANO, WOOO, WOOOOOOO!
- ........
- …….¡QUITARSE COJONEEE!.........


Supongo que correr frente a un toro de Miura debe ser algo similar a lo que contemplé aquella tarde cuando Jerezano entraba en la carpa esparciendo las ascuas de la candela y mandando todo el tinglao a tomar por culo. Antonio lo único que sabía era gritar ¡yo no soy, no responde, sá vuelto loco!!, mirando para todos los del lugar como un intento desesperado de librarse de la paliza y para que lo rescatásemos de todas las miradas acusadoras. Observando nuestros caretos la gente comenzó a entender que el animal estaba desbocado y sin control, y poco a poco se nos fueron uniendo para conseguir apaciguarlo. Cuando conseguimos reducirlo dimos las pertinentes explicaciones muy bien acogidas, pero los daños colaterales eran numerosos.

Echamos una mano intentando levantar la “zona zero” mientras tres o cuatro vigilaban a Jerezano. Cuando todo terminó no hizo falta ni una palabra para saber qué es lo que se nos estaba pasando por la cabeza: devolver ese puto bicho. Lógicamente mientras ibamos a buscar al burrero, a Jerezano no lo montó ni perry. En el reencuentro con el burrero sobraron palabras, solo con el cruces de miradas que le echamos el burrero agachó la cabeza. Sólo le faltó pedir perdón y decir “tengo hambre”.

De vuelta a la encina las preguntas eran inevitables. Contamos nuestra hazaña y continuamos nuestra fiesta, ya que al fin y al cabo, solo era una pequeña anécdota de un día en un pequeño pueblo de la vida de este chico.

A la memoria de Jerezano.

Thursday, February 22, 2007

Los hombres de la casa


Todo comenzó una tarde en la que estábamos en casa tranquilamente. Mi madre se levantó y tiró para el cuarto. Segundos más tarde, al grito de “¡¡¡huy, eso qué es!!!?” mi hermano y yo respondimos instantáneamente cuales hombres de la casa. Sábíamos que no era importante por el tono con que lo había dicho.
Nos encontramos a mi madre en la puerta del dormitorio mirando fijamente a la cortina. Lógicamente lo último que piensas es que a tu madre se le ha ido la cabeza con la decoración así que buscas por todos sitios algo que se salga de lo normal.
De pronto apareció lo que a primera vista parecía un ala de un murciélago detrás de la cortina, que se habría metido por la ventana. Echar un paso ‘pa tras’ y poner cara de acojonao nos hizo perder algunos puntos como hombres de la casa.
Como mirándolo no se iba a ir, empezamos a pensar en nuevas estrategias, y nada mejor que un físico y un perito para iderlas, así que el siguiente paso fue coger el escobón y pegarle un par de jardarazos a ver si espabilaba y se iba por la ventana pero nos dimos cuenta de que lo que pasaba es que estaba atrapado en la cortina sin poder salir. Al darle con el palo, empezó a chillar y a moverse, lo que propicío otro par de palos más, pero nada. Además de atrapado, calentito.
Como no funcionaba, nos decidimos por la única altenativa posible, cogerlo con un trapo y sacarlo a la ventana. Era aquí donde debíamos demostrar nuestra hombría sin titubear.
Mi madre, que lo único que decía era “a ver dónde están los hombres”, nos metía presión pero....primero mi hermano..., luego yo..., pero nada de nada. Lo mas cerca que estuvimos fue pegar un paso ‘pa lante’ y tirarle el trapo. Conmigo por lo menos, el bicho tocó trapo. Así que viendo lo visto sólo nos quedaba agachar la cabeza y asumir la derrota. Mientras extendía el brazo para alargarle el trapo a mi madre, mi hermano pronunció unas palabras que dejó a mi madre sin capacidad de reacción y que estoy segurísimo que quedará para los anales de la Historia:
“...mamá..., somos unas mariconas,...lo siento.”

Así es amigos, nunca una frase fue tan tajante, concisa, explicita,... y maricona. Asumimos la derrota como hombres de honor, viendo como mi madre se desacía del bicho medio muerto por los palos, que eso sí que lo supimos hacer.
Por cierto, no era un muerciélago, era una golondrina. En nuestra defensa debo de decir que la habitación estaba un poco oscura.
Quiero terminar y termino con una cita que espero que tengais en cuenta: Todo Aquiles tiene su talón, todo Superman su kriptonita (vidadeestechico, poeta. 2007).
(Dedicado a los fabricantes de costillas y cepos.)

Monday, November 27, 2006

intermedio


Queridos amigos, seguramente os pregunteis dónde ando últimamente pero por motivos de mi condición de estudiante me he visto obligado a hacer un descansito para poder empollar un poco, como podeis observar, ahora que vienen las fechas fatídicas con el agrabante de mi nuevo trabajo en el Corte Inglés.

No os preocupeis amigos, antes de navidad "vida de este chico" os deleitará con nuevas anécdotas e historias que romperán con todos los esquemas preestablecidos.

Gracias a todos por vuestra espera y vuestro interés. Un abrazo.

(Copyright "vidadeestechico S.L.")

Friday, October 20, 2006

El caro precio de la ignorancia

Hace ya bastante tiempo (los 90, cuando había pesetas), como cualquier estudiante, mi hermano y yo disfrutábamos de una tranquila y relajada tarde de estudios. Mis padres se habían largado y en casa todo era paz y armonía, culturizándonos mientras escuchábamos un poquito de tito Vivaldi. Pero el caso es que los caprichos del destino darían la vuelta a la tortilla:

El incómodo sonido del portero electrónico interrumpió la tranquilidad. Por lo visto mis padres habían quedado con el técnico para que nos arreglasen el termo y como no estaban nosotros nos hicimos cargo. Para comenzar, este personaje que decía ser amigo de mis padres, se presentó en casa supuestamente para arreglarnos el problema, lógico si no fuera por que el tio no llevaba ni una puñetera herramienta encima, algo de extrañar en un especialista. Aun así dejamos que los acontecimientos siguieran su curso natural.

Mientras nuestro hombre miraba el termo tranquilamente pensé que había dado con la avería porque se echó la mano al bolsillo, supuse que para sacar algún tipo de libreta y hacer sus anotaciones o algo, pero lo que sacó fue un paquete de ducados. No sé por qué pero mientras agarraba el cigarro con el índice y pulgar y poniendo cara de Robert de Niro me dio la sensación de que el nota iba a hacer más bien poco. En breve, entabló conversación con mi hermano y comenzaron a cumplirse mis peores pronósticos:

técnico: ¿qué le pasa al termo, que sá jodio no? (fumándose el ducado)
Rafa: sí, le das a la caliente y no va.
técnico: aahhhm......, estooo....., niño ¿tu tienes herramientas?...
Rafa: ....ehhh,.......¿¿cómo??
técnico: que si tienes herramientas, que tu padre me dijo que tenía por ahí.

(...segundos de silencio...)

Rafa: ...eehh,.....sí. (con cara de “veremos a ver este tio”)
técnico: “po sácamelas toas”. (y le pega otra calá al ducado)

Mi hermano, en pijama y babuchas, agachaba el lomo para coger la caja de herramientas de mi padre que pesa 25 kilos mientras nuestro amigo ojeaba el termo sin inclinarse un poco para verlo por debajo. Yo, un mero espectador, intuía que mi hermano, sudando cual peón de albañil, se estaba cagando en los muertos del tio que , sin soltar el ducado, le dijo:

técnico: dame un destornillador...., o algo.
Rafa: ...¿o algo?, pero..., algo como qué.
técnico: lo que sea, lo primero que pille. Y apartarse. (...¿?).

Sin saber qué era lo que pretendía, mi hermano echó mano del primer destornillador que había. ¿Cómo se puede arreglar algo con “lo primero que pille”?. Además, con el “y apartarse” yo personalmente me acojoné, no sé, llamadme maricona. Todas nuestras dudas se despejaron cuando nuestro amigo empezó a meterle 2 o 3 “estacazos” al termo como el que le pega a un cojín. Mientras yo me tapaba la cara y mi hermano se echaba las manos a la cabeza, el “ ”técnico” ” escupía en los libros y conocimientos de fontanería (metáfora).

Lo más graciosos es que cuando abrimos el agua caliente el termo salió en marcha. Lo que está claro es que o funcionaba o ehcaba el termo a bajo a ostias. Pero lo mejor estaba por llegar, cuando, pegándole otra calá al ducado, miró a mi hermano y con voz tranquila le dijo: “ po ya está, son 4.000 pts.. Dále recuerdos a tus padres, niño”..... Y pa casa.

Mientras se iba con los billetes calentitos que había ganado en menos que fumarse un cigarro mi hermano guardaba la caja de herramientas sudando, maldiciendo y, evidentemente con 4 talegos menos que nos los podríamos haber ahorrado con un par de patonas al termo. Sí amigos, esto es así. La ignorancia se paga. Y muy cara. Afotunadamente la pagó mi padre que para eso era “coleguita suyo”. Esto hace que uno se replantee su futuro laboral auque solo haya sido una experiencia más en la vida de este chico.

Moraleja: “antes de llamar a cualquier técnico, utiliza el método tradicional: el par de patonas. Si no funciona ve sacando la manteca.”

(dedicado a Joselito, y a todos aquellos que seguimos estudiando para ganarnos la vida...honradamente)

Pequeño homenaje a la piscina de 8 patas

Cuando miro esta imagen, solo me viene una idea a la cabeza: la felicidad, y mi cara era el puro reflejo de ello. Esta maravillosa piscina, comprada por mi padre y mis tios para los primos, fue en infinidad de ocasiones la desencadenante de alteraciones, nerviosismo, histeria, gritos, alborotos y numerosos babuchasos por consiguiente. Aún recuerdo como si fuera ayer cuando, con las altas temperaturas, sacábamos aquella bolsa marrón que contenía la preciada atracción.
Era ilusionante ver como los mayores montaban pata por pata, con sus tornillos, con su “esto donde cojones va”, su “aquí falta algo” o su peculiar “este hierro nos lo han dado repetido”, hasta que daban con la tecla y aquello iba cogiendo forma.
Para entonces nosotros ya teníamos encasquetado el bañador aunque el flotador del patito lo dejamos viendo que no la habían llenado mucho, una lástima porque por entonces yo solía hacer mucho el salto del angel con doble tirabuzón invertido hacia atrás con las polainas puestas, pensaría mi madre.

Para mí, ese lugar fue donde me sentí atraído por primera vez por la ciencia, viendo como se comportaban los gases dentro del agua, observando el cambio de coloración de mis labios o experimentando el fenómeno de la hiportermia .
Respecto al plano deportivo...,en fin, ¿que decir amigos?, creo que no habría llegado a ser el gran deportista que soy hoy.

Cuando nos fuimos haciendo mayores lógicamente fue perdiendo gracia, sobretodo debido a que teníamos otra atracción acuática: el chorro de la huerta, aunque eso amigos ya es otra historia.


"Dedicado a todas las piscinas de 8 patas o múltiplo de 4 que sirvieron en la década de los 80 y murieron con honor."

Friday, October 13, 2006

Deporte de alto riesgo: la pesca la mojarra

Finales de los años 90. Verano. 8 am. Tres hombres emprendedores si disponen a lanzarse a la ría de El Rompido con el propósito de tener una mañana de pesca tranquila y fructífera. ¿El barco?: una barquita hinchable de 1x2 metros con un par de palas para remar “a pecho partío”. Antes de partir hay que embarcar una nevera llena de bocatas y otra con litros de cerveza, un par de cubos para la pesca, una caja para los aparejos, las tres cañas, el ancla y una sombrilla; sí, habeís leido bien, una sombrilla dentro de una barquita hinchable. Todo ello, junto con nuestros protagonistas (mi padre, mi tio Fili y yo) que son de comer bien, hacen que se sobrepase el límite de peso que soporta la barca, es decir, la inestabilidad es absoluta. El tembleque de la barquita no inspira mucha confianza pero”pa lante”. 10 am., viene lo mejor de la mañana, la comida. Comenzamos el festín sin darnos cuenta que el tráfico de yates y lanchas es cada vez mayor y que la barca no para de moverse. Las malas vibraciones se van apoderando de la tripulación. La ingestión de cerveza está haciendo estragos, así que mientras uno mea de pie los otros dos hacen lo imposible por mantener el equilibrio y con ello la barca a flote. En ese momento una de las cañas parece haber enganchado algo. La incredulidad se apodera de todos cuando aparace lo que a primera vista parecía un choco. Mi padre arde en deseos de conocimiento expresado mediante un “¿¡qué coño es esto!?” y mi tio se acerca al choco mientras le grito “¡illo, sientate que vamos a ir todos al carajo!” . Yo sólo tengo ojos para los anzuelos de las otras dos cañas que están revoloteando por la barca amenazando nuestra integridad física, integridad que se fue por la borda cuando un “chiquetazo” de tinta proveniente del choco alcanzó de lleno el ojo de mi tio. Mientras veía como salía el chorro de tinta hacía su careto, visualicé lo que se iba a producir medio segundo más tarde: a la voz de “¡¡hijo puta¡¡” a grito pelao, con la mano tapandose un ojo, mi tio pedía ayuda correteando por la barquita, no apta para movimientos bruscos, y mi padre y yo intentábamos desesperadamente no caer al agua debido al movimiento sísmico que estaba ocurriendo. Mientras me aferraba a un lateral veía como mi tío arramplaba con todo el tinglao y metía el pié en el cubo del pescado que al intentar deshacerse de él lo lanzó de una patada al aire. En muchas ocasiones he visto un cielo plagado de estrellas pero mirar hacia arriba y ver una nevera, un choco tintero y una docena de mojarras voladoras cayendo sobre mi no lo habría firmado nunca. Mientras tanto mi tio Fili no tubo otra idea que enjuagarse con agua salada. Probablemente fuera la irritacíon del ojo lo que propició que gritara desesperadamente “¡¡que me quedo ciego cojones!!”. Aunque estuvimos a punto de volcar, poco a poco la cosa se fue tranquilizando lo suficiente como para recoger el ancla y tirar pa la orilla. El silencio reinaba en la embarcación aunque yo tenía una lucha interna para no reime de lo acontecido pero viendo la cara de mi tio cierto instinto de supervivencia me decía que no dijera ni una puñetera palabra. Así terminó la mañana de pesca. Desde entonces tengo otro concepto de este apasionante deporte. Para que luego digan que es aburrido. Es sólo un día en la vida de este chico.

"A mi tío Fili y a la memoria de mi abuelo Antonio"

Thursday, October 05, 2006

Lo que encontrareis


Sí amigos, me he decidido a hacer una blog por miedo a no ser aceptado por esta sociedad y para sentirme realizado. La tranquilidad y el sosiego se apoderan de mí como el hambriento que se mete un pepito de lomo. La verdad es que no tengo mucho que contaros aunque simpre habrá anécdotas por ahí. ¿Lo que encontrareis?..., ni yo mismo lo sé, supongo que simplemente cualquier cosa que podría decir tomándonos una birras para pasar un buen rato. Espero que os guste. Un saludo.

La increible pero cierta historia del "Trío Ternura"


(componentes del "trío ternura": Zarök-el menda-Peco)

Abril 1999, 19 añitos, y sin un duro en el bolsillo. Todo parecía indicar otra primavera-verano pasando penuria y miseria pero el destino quiso darme la oportunidad de conocer un trabajo cualificado, cómodo y bien remunerado....montando conciertos a 4€ por hora. Zarök, el Peco y yo gozábamos de una salud de hierro, hasta entonces. Pero seamos sinceros; a todo el mundo le gusta pedirse una tapa de carne con tomate y pagarlo de su bolsillo como un señor, así que nos decidimos a dar el paso.

La nostalgia me inunda al recordar esos montajes y desmontajes:
4 a.m., después de estar desde las 7 de la mañana del día anterior montando hierros hay algo en tus brazos que te dice “déjate ya de mamoneo”. No puedes parar porque tienes por jefe a un gordo de 200 kilos con rastas clavandote los ojos como diciendote “a ver si tienes cojones de soltar el hierro”. A Zarök ya no le da fuerza ni su bandana y pide ayuda a su hermano Dani, que pesa menos que el hierro y está a punto de morir ante la atónita mirada del Peco, que no puede hacer nada porque lleva un piano electónico de 250 kilos y yo visualizo cada vez mejor la entrada principal de García Morato. Gozábamos de un ambiente distinguido y seguro: si tenías que subirte a una altura de 10 metros que no se te ocurriese pedir arné porque te ponían de maricona y peligraba tu próxima convocatoria. Las últimas fuerzas que te quedaban las guardabas para cuando traían la comida: 15 bocatas para 30 personas y maricón el último, así que tenías que correr. Si después de la carrera no cogías ninguno...ve pidiendo suero.


Viendo que respondíamos satisfactoriamente, los jefes decidieron darnos un puesto de más responsabilidad: finales de Mayo, 4 de la tarde en el Real de la Feria y ni una sombra. En estos momentos aquella zona es un cementerio de hierros incandescentes de miles de metros cuadrados a 60ºC; con el uniforme (una puñetera camiseta NEGRA) el sol le está dando la del tigre al “trío ternura” con Dani remplazando a Peco que, sabiamente, mandó a tomar por culo el tinglao. Trabajabamos por cuenta agena y objetivos aunque para sacar un sueldo digno había que recoger los hierros de 14 casetas. Después de estar desde antes de amanecer , a las 4 de la tarde habíamos recogido un par de ellas con un andamio sin frenos, unos alicates oxidados y una llave inglesa que pesaba 3 veces el brazo de Dani. Algo fallaba así que nos fijamos en la otra cuadrilla que había por allí: un cani farlopero de 45 años, su sobrino del Vacie y un gordo putero (...). Eso nos hizo replantearnos algunas cosas.


Fue el comienzo del fin, sobretodo cuando nos pagaron unos 100€ por estar una semana pringando cuales morcis y con el lomo echao a bajo. Ya no coincidiríamos más en ningún trabajo. Con el tiempo cada uno se buscó las habichuelas por su cuenta aunque siempre recordaré con cierta nostalgia la historia del “trío ternura”.

Un saludo para los que algúna vez formaron parte de él.

Esto solo es una experiencia más de la vida de este chico.